La concupiscencia del ser humano

 


Desde la conquista espiritual vemos como el ser humano se las ingenió para seguir teniendo ídolos y rituales que le sugirieran la presencia tangible de Dios.Vemos que los españoles visitaron las tierras latinoamericanas con el firme propósito de evangelizar para obtener a muchos indígenas ahora conocedores de Dios y la virgen pero fieles a sus rituales ancestrales .En los tiempos en que moises estaba al frente del pueblo de Dios y luego de bajar con las tablas de los mandamientos ,su pueblo el pueblo de Dios había construido un becerro de oro porque necesitaba un ídolo a quien debieran adorar ,pedir y suplicar y por razones de presencia .El pueblo de Dios deseaba hacer cosas con sus fuerzas y recibir paga.Pero aquello que agradó siempre al hombre fue una concupiscencia consumada en pecado ya que Dios en sus mandamientos dejó claramente dicho que no se debían hacer ídolos ni dioses ajenos.Hoy como ayer existe el peligro de dar rienda suelta a esta concupiscencia que le agrada a la carne desarrollar porque lo hace sentir fuerte y dueño de respuestas...y en este siglo y a pesar de todos los adelantos científicos ,cibernéticos y de crecimiento personal el ser humano sigue buscando la forma de evadir al único cordero que se hizo sacrificio para que tu y yo solo creamos en El y vivamos .Parece mentira ver como la religión se las ha ingeniado para poner obstáculos y para no solo pecar  sino hacer pecar a otros con cursos de idolatría ideológica manipuladora de la verdad.Corremos tiempos en los que el ciego es guía de los que no ven y oponente de los que observan como se quita el nombre de Dios del medio para poner el nombre de lugares u objetos que simulen la presencia de Dios; el problema radica en que la presencia de esos rituales objetivos no siempre indican que la presencia de Dios está. La hipocresía en la adoración ha sido el mal de todos los tiempos.

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