Renuncio a mi deseo.
Resulta difícil creer que mis deseos son los deseos de Dios cuando leemos que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre" (Marcos 7:20-23). Algunas teorías que no parecen nocivas nos han invadido aun aquellos que creemos estar firmes .A decir verdad nuestros deseos carnales vienen de nuestro ser interior. El pecado no es producido solo como resultado de fuerzas externas. Nace en los nichos ocultos de nuestros pensamientos e intenciones, de los deseos secretos que sólo la mente y el corazón pueden imaginar. La conclusión es que, los deseos de nuestros corazones no siempre provienen de Dios. Jeremías confirma la naturaleza del corazón del hombre: "Engañoso es el cor...